
Segundo día - Segunda parte
Nos pasamos el día entero cruzando el río Támesis de un lado a otro, en ambas orillas había muchas cosas que ver y no nos quisimos perder nada, así q realmente recorrimos menos distancia de la q andamos. Si hubieramos hecho el mismo itinerario en línea recta posiblemente habríamos andando 3 veces menos la distancia q hicimos. Nuestro siguiente destino era el Tate, el mayor museo de arte contemporáneo de Londres. No lo visitamos con tranquilidad puesto q nos limitamos a entrar, dar un paseo por dentro y seguir a lo nuestro. Aunq el museo en sí ya es digno de ver. Un edificio enorme, de una arquitectura totalmente moderna, estéticamente horrible, pero a la vez impresionante por su tamaño colosal. Personalmente lo q más me gustó fue el acceso al museo desde el otro lado del Támesis.. un puente metálico peatonal q derivaba en estructuras acristaladas para llegar a la explanada de la entrada al museo. El edificio rojizo casi sin ventanas se levantaba delante nuestro.. muy alto....sí señor... La entrada a este museo es libre. Realmente no considero q el arte de este museo es lo q puedas encontrar dentro, sino lo q ves por fuera, la estructura en sí del museo o la arquitectura diáfana q encuentras dentro. Consta de unas 4 plantas con pequeñas exposiciones (aparentemente temporales). No sé porqué pero me recordaba un poco al Fnac q hay en Madrid. Lo mejor de todo es la ilusión q me hizo al ver esos grandes toboganes metálicos estilo Aquopolis por los q se deslizaba la gente. En cada altura había uno, así q nosotros nos subimos al de arriba del todo. Un ratito esperando cola y cuando nos disponemos a ponernos las protecciones para tirarnos (una especie de gorra-casco, rodilleras, coderas, manta deslizante..) nos percatamos q la persona de delante está entregando un ticket.. ooohh! q decepción... cobraban por tirarte por el tobogán. Así q con las mismas bajamos por las escaleras para recoger a Vidal q nos esperaba con la cámara de fotos preparada. Q ilusos...
Lo siguiente q hicimos es una de las partes q más me gusta del viaje y una de las q menos hay q contar. Sólo andamos por el paseo lateral q sigue al Támesis. No es q tenga nada de particular, es q siempre me ha gustado andar por paseos marítimos o similares... echar un vistazo al agua q te acompaña al lado, escuchar los sonidos del agua, oir a la gente de tu alrededor, oler los aromas de los restaurantes colindantes, sentir el aire q te lleva ese mundo de sensaciones... todo aquello q te hace sentir bien, q te hace darte cuenta de q estás disfrutando todo lo q estás viviendo en ese momento. Posiblemente para muchos no será comprensible, pero para mí es como coger todo el aire q puedas, notar como se te hincha el pecho y soltarlo suspirando y exhalando una sonrisa. Es.. sentirte bien. Bueno.. q me voy por las ramas... el paseo chulísimo. Estaba anocheciendo y era muy bonito ver cómo se iban encendiendo las luces de la orilla contraria, los barcos de las inmediaciones... Algo q me llamaba especialmente la atención en Londres es q estando a principios de noviembre estaban metidos en gran parte en el típico ambiente madrileño. En los bares, restaurantes, supermercados.. hablaban de Christmas. Las luces de los árboles estaban encendidas.
Pásamos al lado del London Eye, q es una especie de noria gigantesca desde la q se divisa toda la ciudad de Londres. Me habría gustado montar, pero había una cola inmensa y el precio era una pasada (14.50 libras), así q foto desde abajo y seguir nuestro camino. Realmente no creo q perdiera demasiado, aunq sí tenía curiosidad... pero posiblemente era demasiado turístico para mí. Pasamos por delante de el Aquarium (precioso por fuera, captaba la atención de cualquiera) y desde allí ya divisabamos el famosisímo Big Ben junto al Palacio de Westminster. Ya era de noche, así q una de las cosas q más rabia me da es q la calidad de las fotos q sacaba dejaba mucho q desear. Me gustaron mucho las vistas del Palacio desde el puente... aunq esperaba la típica imagen del reloj rodeado de niebla al más puro estilo Sherlock Holmes (ya sé q es una imagen equivocada, pero me hacía ilusión). Junto al Palacio vistamos la Abadía del mismo nombre q estaba llena de pequeñas cruces de madera en honor a los caídos en la Segunda Guerra Mundial (con su nombre y el rango q ocupaban). Una pasada de iglesia con un purísimo estílo gótico q la noche no me dejó disfrutar demasiado (pq se hace de noche a las 5??? arrgghh!!).
De ahí pasamos a la Trafalgar Square... llenita de gente, turistas en su mayoría. Una plaza extensa, centrada con cuatro grandes leones de bronce, con fuentes y con un gran ambiente. En el centro de la plaza una columna en honor a Nelson por patearnos en dicha batalla. Al fondo la National Gallery iluminada. Se notaba q estábamos en la zona de "marcha" de la ciudad.. Por aquel entonces empezaba a plantearme el frío q estaba teniendo y la visita empezaba a costarme más de lo normal.. aunq está claro q sarna con gusto no pica...
Pasamos por la zona del Soho superficialmente, vistamos un centro comercial en el q me aprovisioné de 10 tipos distintos de tés (de los cuales, por cierto, a día de hoy he probado sólo uno), y llegamos a Picadilly Circus. Por fin estaba en la famosa plaza de la q hablaban todos los libros de inglés q estudié en mi infancia. Tenía ganas de conocerlo, además Laurita me había recomendado la plaza pq según ella fue uno de los sitios q más le impresionó de noche. Era ideal, pq luz ya no quedaba. Está chula, pero vamos.. no es para tirar cohetes. Es como Las vegas (no, no he estado), pero muuuucho más pequeño. Un par de carteles luminosos de marcas comerciales con teles grandes y ya está. Fotos de rigor y continuamos nuestro camino.
Aquí se acaba nuestro día turístico. Después optamos por volver al albergue, comer algo y salir... la noche la cuento en la próxima!
En la foto el Big Ben, ya de noche...

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