Conduzco a altas velocidades, agobiada por la hora de llegada a casa. Es tarde, mañana hay que madrugar y me encuentro cansada. Las ruedas de mi coche patinan en el pavimento mojado y controlo el chirriar y el movimiento deslizante de todo el vehículo tan bien, como si lo hiciera todos los días.
Vuelvo pensando en ti, en tu olor, tu sabor.. vuelvo pensando en mí, en mi vida, mi futuro... pero sigo teniendo prisa por llegar.
Me encanta mirar cómo bajan los grados según me acerco a casa. Mientras tanto, disfruto del calor agobiante que despide la calefacción del coche. Llueve y hace frío. Pero ne encuentro bien.. si acaso, absorta en mi concentrada conducción por no perder el control, por no deslumbrar a las almas solitarias que, como yo, conducen en la nocturnidad.
La nubosidad aumenta y disminuyo la velocidad. No es prudencia ante la cantidad de niebla que se ha formado... No, simplemente, ya no tengo prisa. Ya no me importa madrugar, ya no tengo interés en dormir ocho horas. Sigue lloviendo y hace más frío pero bajo la ventanilla para notar ese aire totalmente distinto que me hace sentir tan diferente...
Me rodea un ambiente misterioso que lejos de provocarme temor, quiero disfrutar durante más tiempo. Me apetece tener tiempo libre para contemplar el pantano durante horas, pasear por la orilla con un libro que no leeré, mientras el sol templa mi rostro. Nuevamente echo de menos el calor, pero eso no me impide ser consciente de que ahora, en octubre, toca disfrutar de lo que viene.
No cambio todo lo que me rodea por nada del mundo... mis montañas, mis andares por la hierba, las respiraciones profundas del aire que respiro, el sonido de las pequeñas olas que golpean tímidamente contra el muro... Sé disfrutarlo, sé lo que supone para mí. El tiempo se aprovecha de diferente manera cuando estás rodeado de lo que te gusta.
Mi nevera y yo
Hace 17 años

3 comentarios:
Como ves, hay alguien que todavía te lee y te sigue de cerca.
Eres toda una poeta, aunque expresas muy bien tus sentimientos estos son muy contradictorios.
Eres un alma solitaría en busca de cobijo. El reloj biologico se te ha puesto en marcha pero quieres pararlo.
Espero por tu bien que sepas lo que estas haciendo. Alguien me dijo una vez "no pierdas el tiempo". Ya sabes a lo que me refiero.
Y cuidado con esas velocidades.
Alma solitaria, cobijo, reloj biológico, sentimientos contradictorios... Aprendemos a disfrutar la vida, con sus momentos buenos y sus momentos malos. Lo importante es sentir que estamos vivos.
El caso es llevarme la contraria.
Sentir que estamos vivos con una vida vacia y sin sentimientos es como estar muertos.
¡que vida tan complicada tienes!
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